Ir al contenido principal

GRASA. Primera parte: Ellas y ellos (I)


GRASA
PRIMERA PARTE: Ellas y ellos

Cosa de niños
La noche en la que corrió a la cama de su criatura alarmada por los extraños gritos del niño y se sentó a su lado para consolarlo de una crisis  —sería seguramente— de terror infantil creyó que no era más que un trámite doméstico y maternal, esporádico como todos los miedos nocturnos de tantos niños. No fue completamente consciente de que en aquel momento comenzaba —¿o fue antes?— uno de los episodios más repetidos y a la vez más inciertos de su vida, consecuencia fantástica de todas las guerrillas vitales que la marcaron en el amor, con lo que de feliz tuvieron y con lo que, digámoslo todo, tuvieron de amargas. En la penumbra de la habitación ganaban los oscuros sobre los claros. Ya dentro se escuchó de su boca:
-        Ya está, tonto. Aquí está mamá. ¿Qué te pasa?
El niño se había sentado en la cama después de gritar reclamando a su madre. Estaba como perdido. Según la pesadilla aquella cama se había caído al vacío para aparecer instantes después en una sala muy grande en la que había un hombre sentado de espaldas frente a una chimenea encendida. No se le veía ni las manos ni los pies ni, por supuesto, el rostro. La madre le preguntó un par de cosas, más que nada con la intención de tranquilizarle pero el niño no contestó y volvió a quedarse dormido en sus brazos. Cuando ella sopesó la dureza del sueño y estuvo segura de que el niño descansaba otra vez a merced de la imparcialidad de la noche lo dejó caer sobre la almohada de presunciones, sonrió y le dio un beso en la mejilla mientras lo contemplaba felizmente segura de que nunca más los volverían a separar. Segura de que la piel calentita que rozaron sus labios, irradiada por el miedo, era tan cierta como la suya; tan cierto aquel como su propio miedo.

Comentarios

Entradas populares de este blog

La desobediencia de los significados

Mi primera novela se apunta a la desobediencia como táctica de la supervivencia. La desobediencia cobra autonomía y escapa al control de las personas. Desobedecen las emociones y los sentimientos, pero también las palabras y la suerte y la semántica y las leyes naturales y escritas.


Tanto es así, que el broche de esta idea lo pone la repentina conversión del invierno en primavera. 


COMIENZA ASÍ:





LA MAÑANA
Han cantado los gallos, inquilinos atentos de la madrugada, bocinas de la aurora, primeros bullidores del alba. Han pregonado otro despertar, los mismos bostezos, el mismo sol. El sol, lanzado por una perezosa catapulta, comienza a asomarse por oriente, con los ojos colorados todavía y la zancada larga, como un redondo Rey Mago camino del Portal de la mañana. Y salta la mañana retozona y ágil como una mirla en la maleza, y va dibujándonoslo todo al mismo tiempo, muy fresquita, como un pez recién sacado del cañal, como el agua de una fuente escondida entre zarzas flageladoras. Es el amane…
GRASA. Primera parte: Ellas y ellos Volvió al salón y acomodándose en el sofá de color crema siguió viendo la televisión dando saltos de la mano del mando. Acabó quedándose en un documental sobre el final de la Segunda Guerra Mundial. <<Siempre hay imágenes inéditas. Parece como si la Segunda Guerra Mundial hubiesen sido muchas guerras. Como si no se hubiera acabado todavía>> —pensó.El cansancio no perdona; aquellas imágenes bélicas en blanco y negro mostrando a través de la ventana de plasma edificios derruidos; personas esqueléticas sin el más mínimo signo de pudor por aquella indigna desnudez; las gratificantes —perdón— agresiones de venganza; el puro incombustible de Churchill... ¡Siempre lo mismo de esta guerra eterna! Sí, también ella fue derrotada pero por el sueño. Despertó al rato con la voz gritona de una señora con pinta de falsa bruja echando las cartas adivinatorias del tarot en un canal de televisión incontrolado. <<Cómo podía haber personas que perdie…

CORRIGIENDO Y AVANZANDO EN MI NUEVA NOVELA: GRASA

Como no vivo de la literatura tengo un plan de trabajo como escritor bastante anárquico. Es decir, escribo o corrijo cuando puedo. Esto es igual que andar con el coche con el freno de mano echado. Pero lo importante nonunca constancia sino ser perseverante. El maestro Cela postulaba que el que resiste gana.
Corregir desgasta. Se trata de una pelea interminable entre tu y las palabras, lás posibles palabras. Digo pelea porque casi nunca esta claro cuál has de utilizar. Escribir es tomaar decisiones continuamente. ¿No es apasionante? No creo que exista otro trabajo donde se tomen mas decisiones por minuto.