Fragmento I (GRASA)

Aquel día y en aquel momento una brisa ligera a modo de voz indescifrable recorrió extrañamente el rostro de los asistentes sugiriendo un mensaje vago pero portador de hechos tristemente ciertos. Los comensales de los “Tráfico de influencias” notaron algo y contuvieron la respiración para hacer una breve escucha colectiva pero siguieron masticando, hablando con la boca llena y riendo. La brisa no llegó al ministro ni al alcalde ni a ningún saetón, sería porque no quisieron. 

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